Una redada masiva en el barrio madrileño de Lavapiés amedrenta a la población inmigrante

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Cinco personas sin tarjeta de residencia fueron detenidas y una ha tenido que ser atendida por crisis de ansiedad tras un control masivo de identidad la noche del jueves en el barrio madrileño de Lavapiés. Según se desprende del relato de varias testigas presenciales, un grupo de otras veinte personas tuvo que esconderse en los bajos de un comercio para escapar del control policial en busca de inmigrantes en situación irregular.

Pasadas las 10 de la noche, un grupo de cerca de cuarenta personas salió de los locales de la calle Fe,10, donde tiene su sede la Asociación de Sin Papeles de Madrid y donde se había celebrado un taller sobre extranjería. En los pocos metros que separan esta estrecha calle madrileña de la plaza de Lavapiés, fueron abordadas por un coche de la policía nacional desde el que dos agentesrequirieron la documentación a todas las personas que no eran de raza blanca.

“Yo salí de la reunión y me encontraba ya por Ave María cuando ví pasar el coche”, relata Marlén, de la vecina parroquia de San Lorenzo. La calle Ave María, como muchas del barrio, confluye en la plaza de Lavapiés, desde donde el coche dobló a la izquierda al ver la concentración de gente que salía de la reunión. “Formaban un mogollón de banglas, españoles, senegaleses y latinoamericanas justo en la esquina de la plaza con la calle de la Fe”, explica Marlén.

En esa confluencia los agentes pararon el coche y empezaron a pedir los ‘papeles’. Mohammed Elahi, participante muy activo en el tejido social del barrio y presente en el momento, cuenta cómo trató de dialogar con los dos policíasmientras éstos alineaban a la gente para pedirles la documentación: “Les dije que salíamos de una reunión, que no estábamos haciendo nada malo, pero sólo me contestaban que estaba obstruyendo su trabajo”. Pese a que en ningún momento se produjo ninguna algarada –el barrio ha vivido ya varios episodios de reacción colectiva frente a las redadas– los agentes decidieron parar el control pasados unos cinco minutos y subirse al coche sin detener a nadie.

“Fueron listos”, dice Elahi. “En la plaza éramos mucha gente y nos podía ver demasiada gente”, opina. El coche volvió a tomar la cuesta arriba y el grupo se fue separando. Unas calles más arriba, el mismo coche de policía detuvo a uno de los grupos formado por bangladeshís, paquistanís y nepalís que volvían juntos para sentirse más seguros: “unas 18 o 19 personas”, recuerda Elahi. La gente reaccionó escondiéndose en una tienda bangladeshí abierta a esa hora: uno a uno, cuenta Elahi, fueron descendiendo por la estrecha escalera que conduce a un sotanillo para esconderse.

Fuera, Elahi –que tiene tarjeta de residencia, aunque no la llevaba consigo en ese momento- entretenía a los dos agentes, que trataban de entrar a la tienda. Esta vez no pudo evitar que se llevaran a uno de sus compañeros, casualmente su compañero de piso. “La policía lo tenía agarrado de la chaqueta. Yo tiraba del otro lado, pero ellos tiraron más fuerte”, cuenta. Cuando metieron a su amigo en el coche, Elahi pudo distinguir a dos detenidos que estaban ya dentro y que también habían salido del local de Fe,10. Según detalla Maite, también testigo de los hechos, otro coche había detenido ya a otras dos personas.

El grupo de escondidos todavía permaneció en el sótano por un tiempo indeterminado, el suficiente para volver a encarar la calle con menos temor a resultar detenidos. “Parece que estamos en un estado de alerta”, escribía Marlen al día siguiente en una de las listas de correo donde comenzó a difundirse esta razzia. Uno de los presentes en la redada tuvo que ser sedado la mañana del viernes en la fundación Jiménez Díaz debido a un ataque de ansiedad. A las 12.30, el compañero de piso de Elahi fue liberado de su detención en la brigada de Extranjería de Aluche. Del resto de personas detenidas, que habían acudido por primera vez a la reunión de la asociación de sin papeles y no habían dejado un contacto, no se sabe nada.

La población migrante y las asociaciones del barrio están notando un aumento de la presencia policial en Lavapiés desde hace unas semanas. Según Marlén, tan sólo desde el lunes cinco alumnos de las clases de castellano de la parroquia de San Lorenzo han sido detenidos, en un recrudecimiento de las redadas que no se vivía desde hace meses.

 

Publicado en Diagonal: Una redada masiva en el barrio madrileño de Lavapiés amedrenta a la población inmigrante

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