Una ola contraria al almacén nuclear inunda Villar de Cañas

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Una pintada en el suelo, “No queremos perrosflauta”, recibió este domingo a los cientos de activistas que acudieron a Villar de Cañas para protestar contra la construcción del almacén de residuos radiactivos (ATC) en este municipio conquense. Un momento de la manifestación. -Esa pintada, junto a las docenas de pancartas y carteles que cubrían la plaza del pueblo, pretendía expresar el rechazo que los lugareños sienten por los manifestantes antinucleares. Hasta se cambió la hora de misa para no coincidir en la calle con la concentración, convocada para mediodía. Los activistas, sin embargo, se esforzaron en probar que no existe unidad en el pueblo en favor del ATC y que el rechazo no surge tan sólo de ecologistas “que vienen de fuera”. Cientos de manifestantes llegados de toda España, que abarrotaron la plaza principal del pueblo, arroparon durante más de dos horas a los lugareños (de Villar de Cañas y de la comarca) que fueron expresando su rechazo a la instalación atómica entre denuncias de presiones de las fuerzas vivas del lugar para acallar a los disidentes.

Con un ambiente festivo, y ante la mirada curiosa de algu-nos lugareños, los manifestantes reclamaron al alcalde, José María Sáiz, que renuncie a levantar el ATC, a pesar de lo aprobado por el Gobierno de Mariano Rajoy el pasado 30 de diciembre. “Te han vendido una moto con las ruedas pinchadas”, le espetó a su colega, ausente, el regidor socialista del pueblo vecino, Villarejo de las Fuentes. “Es mentira que hay consenso en la comarca a favor del ATC”, denunció José Antonio Plaza. Para corroborarlo, otro representante de la región, el alcalde de Tresjuncos, señaló que el “basurero radiactivo” no va a llevar a la zona ni puestos de trabajo ni ventajas económicas. “La comarca vive del queso, del vino, de los cereales y de los ajos”, defendió Domingo Porras, “y nadie va a querer comprarlos si ponen aquí este basurero”.

Los organizadores de la protesta denunciaron que se trate de “comprar las voluntades del pueblo con dinero envenenado”, en referencia a las ayudas que recibirán los consistorios de la región y a los empleos prometidos para la comarca. Entre los manifestantes, que llegaron movilizados por las distintas asociaciones ecologistas que conforman la Coordinadora EstatalAntinuclear, destacó la presencia del coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, el líder de Equo, Juan López de Uralde, y, sobre todo, el expresidente de Castilla-LaMancha, José María Barreda.Natural de Villares, municipio que linda al norte con Villar de Cañas, la portavoz de la Plataforma contra el ATC, María Andrés, explicó que el principal problema al que se enfrentan es el de la desinformación. “La gente sólo sabe lo que les ha contado el alcalde y Enresa [empresa pública encargada de la construcción del ATC]”, lamentó. Desde su perspectiva, el proceso se ha hecho “al revés”, porque “hay que informar antes de presentar al pueblo a algo así”. Convencida de que la protesta ayudará a cambiar de opinión a los vecinos, Andrés señaló que, sobre todo, sirvió para que “se desahoguen” los habitantes de Villar de Cañas contrarios al ATC: “Sólo en estos momentos tienen la oportunidad de expresarse”.

La noche anterior a la protesta, se tapizó la plaza con pancartas que atacaban al dirigente socialista por apoyarla. Colgando de balcones y fachadas (también del Ayuntamiento, defendido por un grupo de guardias civiles), ripios como “Barreda, mamón, estamos en el paro por tu gestión” o “Barreda, caradura, a tu lado el uranio es levadura” acompañaron la protesta. El expresidente, que reclamó que se defiendan las ideas de cada uno “sin insultar”, aseguró que el ATC “no es el modelo que se quiere para la región, ya que el desarrollo sostenible para esta comarca no pasa por convertirla en un almacén de residuos nucleares”.

El alcalde de Villar de Cañas explicó más tarde que, si bien había “dado orden” de no poner carteles que pudieran encender los ánimos de la protesta, “el pueblo no se pudo resistir al enterarse de la visita de Barreda”. Sáiz lamenta que el expresidente acudiera “a tratar de quitarle al pueblo lo que ha conseguido” y denunció que sólo se acercó a “calentar” a los alcaldes socialistas: “No sé si está bien de la cabeza o si le falta un verano”, espetó. Y concluyó: “La protesta ha sido un fracaso. Yo esperaba que fueran 5.000 y no han llegado a mil”. Los organizadores calcularon unos 3.000 asistentes.

Cayo Lara reclamó del Gobierno un programa para ir eliminando todas las centrales atómicas, “como en Alemania. Y una vez aprobado el plan, proponer la construcción de un cementerio nuclear, porque la basura es española y tenemos que gestionarla aquí, pero que se levante en algún lugar desértico donde no afecte ni a las personas ni al entorno”. El líder de IU aseguró que “el alcalde ha engañado a la población” y que los vecinos “han caído noblemente en la trampa” de creer que el ATC reportará beneficios.

El responsable de Energía de Ecologistas en Acción, Rodrigo Irurzun, señaló que no había ninguna urgencia por tomar la decisión “tan deprisa”. Lo prioritario, según Irurzun, es establecer un calendario para el cierre de las centrales, “empezando por las más antiguas, que son las más inseguras” y no cometer “esta grave irresponsabilidad que va a hipotecar para siempre” al pueblo.

A pesar del frío que pelaba, algunos vecinos se acercaron a curiosear, divertidos y escépticos, el follón que trajo consigo la protesta: “El cementerio o como se llame se va a construir, ya lo verá, digan lo que digan. Estos mañana no están aquí”, despachó una anciana que no quiso identificarse, señalando hacia los 24 autobuses que esperaban en la carretera.

 

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