La revolución y las fechas

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En la izquierda y especialmente en algunos sectores ideológicamente avanzados en mi opinión se da una tendencia desmedida al “pajeo ideológico” o al excesivo debate teórico que en muchos casos apenas tiene traducción práctica. Entre otras cosas debido a que no se suele tener en cuenta la realidad objetiva. Se trabaja sobre parámetros ideales en vez de reales. Sin embargo los procesos de transformación social son eso, procesos de transformación. En Euskal Herria ha existido una tendencia histórica bastante fuerte a analizar la coyuntura como pre-revolucionaria. Y no la hemos tenido ni en los 60, ni en los 70, ni en los 80, ni en los 90, ni por supuesto tampoco en la última década.

Por otra parte existe otra fuerte tendencia que al contrario de la anterior desideologiza el análisis de la coyuntura política y social. Y lo hace de tal manera que partiendo de un análisis de la realidad más pesimista que objetivo e incluso en algunos casos derrotista imposibilita que se de ese proceso de transformación social.

Partiendo de la base en que no estamos aún en una situación pre-revolucionaria la receta no reside en una caza de brujas auto-complaciente del pequeño burgués ni tampoco en un abandono de las perspectivas revolucionarias. La clave no reside en un activismo sin cauce estratégico ni en interminables horas de debate teórico inoperante, elitista y ajeno a la sociedad.

La revolución requiere condiciones revolucionarias. Y no quepa duda a nadie que llevar el proceso de liberación nacional vasco hasta el final será un proceso revolucionario o no será. Quizás no será un proceso revolucionario estilo toma del palacio de invierno, ni tampoco será un proceso con algunos condimentos históricos que hemos conocido en el pasado en otras latitudes pero por fuerza tendrá los ejes básicos de toda revolución.

El tensionamiento político será la clave y la ruptura la unica vía. Esta coyuntura no vendrá dada por decisión de la clase trabajadora vasca sino obligada por imposición de sus enemigos históricos y del estado.

Una revolución democrática y nacional encabezada por las clases populares vascas que en esta fase están intentando agruparse. No entender esto así es no entender el proceso de transformación social necesario de cara a construir el sujeto revolucionario. Entender esta acumulación en parámetros extrictamente electorales y de cara a un destensionamiento político también quiebra las perspectivas revolucionarias y es un error. Por lo tanto una de las batallas es la creación de ese sujeto revolucionario y que no sea un sujeto pasivo con coordenadas ajenas a una perspectiva de confrontación. Es obvio que esas dos tendencias existen.

En resumidas cuentas que todo ataque dialéctico hacia esa acumulación de fuerzas supone directamente un fracaso político del que las lanza. Una inoperancia y desgana hacia la construcción y fortalecimiento de ese sujeto en claves revolucionarias y en definitiva un abandono de los intereses de las clases populares por muy paradójico que les suponga a algunxs. Pueden haber muchos “peros” y muy bien razonados pero hay que trabajar sobre realidades aunque no hayan llegado en condiciones óptimas en todos los sentidos.

El proceso de liberación nacional vasco está unido al proceso de liberación social no solo porque no podrá haber una verdadera nación libre sin que todos sus ciudadanxs lo sean sino porque los intereses de clase están íntimamente relacionados al desarrollo histórico del estado español. Quebrar ese desarrollo para abrir paso a la realidad nacional vasca libre supondrá que las contradicciones de clase estén agudizadas lo máximo posible. En otras palabras, solo desde abajo y desde la izquierda podrá abrirse paso el estado vasco debido a la construcción histórica del estado español y del francés y a la dependencia de la burguesía vasco-española hacia ese esquema.

El avance y fortalecimiento de la lucha socialista hoy y ahora en Euskal Herria supone una lucha anónima, costosa y muy trabajosa. No supone grandes alegatos ni manifiestos ni construcciones de naipes que se caen de un soplido. Supone recuperar y fortalecer ese trabajo de hormiga y ponerlo en vías estratégicas. Supone dotarse de las herramientas necesarias y hacer buen uso de las existentes. No supone una confrontación entre las clases populares sino abrirse paso por el camino de zarzas para que pasen todas hasta el estado socialista.

El dia 4 de febrero se empezarán a retirar algunas zarzas. El ataque a los derechos sociales es tan generalizado y estructural que diferentes colectivos, plataformas y sindicatos se ven en la necesidad de agrupar fuerzas para dar una respuesta conjunta y contundente. Por este motivo, se ha hecho un llamamiento a la población a que se movilice por el cese de este tipo de políticas y en defensa de sus derechos sociales y laborales; y a que acudan a la manifestación nacional del sábado 4 de febrero que saldrá a las 6 de la tarde del Sagrado Corazón en Bilbao.

Ese mismo 4 de febrero en Donostia hay convocada otra movilización de máxima importancia como colofón a una dinámica de movilizaciones en Gipuzkoa para frenar las grandes infraestructuras.

No se si me faltan datos o se me escapa algo pero malamente podemos avanzar con esta descoordinación de fechas haciendo coincidir dos movilizaciones de vital importancia para ir configurando una respuesta popular de la que estamos tan necesitadxs. ¿Está el movimiento popular vasco lo suficientemente maduro como para subsanar ese baile de fechas?. Estamos a tiempo.

Publicado en La Haine: La revolución y las fechas

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