Portaaviones ruso en Siria: entretelones de una visita

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La llegada el 7 de enero del portaaviones ruso Kuznetsov a Siria, en momentos tan sensibles para el país árabe, ha provocado múltiples conjeturas y comentarios.
Las autoridades sirias depararon una solemne acogida protocolar y amplia publicidad con motivo de la visita de la embarcación rusa, que había recorrió un largo trayecto hasta su destino, con el declarado fin, según la prensa local, de “mostrar solidaridad con el pueblo sirio”.

Sin embargo, las autoridades militares rusas afirmaron reiteradamente que el itinerario de navegación de los busque rusos había sido planeado mucho tiempo antes, y sin que tuviera nada que ver con la actual situación siria, con el objetivo de conseguir provisiones. El jefe del Estado Mayor ruso afirmó que la navegación de la flota rusa en el Mediterráneo se dirige al adiestramiento y que su país no enviará militares a Siria. Por su parte, los medios occidentales destacaron que los “buques de guerra rusos entran en la zona marítima siria;” y que “Rusia no vacilará en combatir por Damasco”. Entonces, ¿A quién respalda Rusia con su portaaviones?

Es compresible la efusiva reacción de las autoridades sirias. Ante la grave crisis del país y la presión internacional, el actual régimen precisa mostrar apoyo foráneo, para contrarrestar en parte la presión externa. Pero es imposible que las declaraciones oficiales sirias coincidan completamente con el propósito ruso.

En este caso, los principales medios occidentales han ejercido otra vez su fuerte influencia sobre la opinión pública. La propaganda sobre el apoyo ruso al Gobierno sirio se impuso a las explicaciones rusas, con lo cual lograron colocar cierta presión sobre Moscú.

Sin embargo, los rumores sobre el respaldo de Rusia a Siria no son convincentes. A pesar de que Rusia ha reiterado su oposición a la intervención militar foránea en la nación del Medio Oriente, la política exterior rusa sólo responde a las reglas de conducta internacionales. Además, el buque ruso salió de manera precipitada del puerto sirio, tras hacer una breve escala. Rusia tampoco expresó su disposición de suministrar armas, enviar militares o tomar otras medidas enérgicas.

Para hablar de manera objetiva, para Rusia lo más apremiante es garantizar sus intereses adquiridos y no apoyar u oponerse a otros. Considerando el problema desde este ángulo, la operación del portaaviones ruso no es sino una postura diplomática, cuya simbología se resumen en la simple petición de “no toquen lo mío”. Además, Rusia debe hacer preparativos en caso de que sea necesario evacuar a sus ciudadanos en el país y proteger sus propiedades ante posibles cambios en la situación siria. Se puede decir que la visita del portaaviones ruso tiene el objetivo de hacer “declaraciones” necesarias. Lo que merece atención es la forma en que Rusia utiliza su propia fuerza y acciones para garantizar sus intereses estatales, si la operación del buque alcanzaría las metas propuestas y de qué modo las diferentes fuerzas contrarrestarían las acciones rusas.

(El autor del artículo, Chen Hu, es editor jefe de la revista Asuntos Militares del Mundo)

Publicado en Pueblo en Línea: Portaaviones ruso en Siria: entretelones de una visita

 

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