La campaña no declarada contra Irán

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La muerte en Teherán de Mostafa Ahmadi-Roshan este miércoles es el cuarto ataque de este estilo contra científicos iraníes en apenas dos años y se suma a un sofisticado programa de sabotaje cibernético y dos explosiones misteriosas en bases militares iraníes, una de las cuales mató en noviembre al general conocido como “el padrino” del programa de misiles balísticos.

Nadie ha asumido la responsabilidad de los ataques, pero Irán culpa a su viejo enemigo, Israel, y ocasionalmente a Estados Unidos.

Independientemente de quién esté detrás de ellos, Irán está claramente convirtiéndose en el objetivo de una campaña no declarada para ralentizar su programa nuclear, que tanto Israel como Occidente sospechan está destinado al desarrollo de una bomba atómica.

El más reciente científico iraní muerto fue atacado por una bomba magnética que dos hombres que viajaban en una moto adherieron a su auto, un Peugeot 405.

Los asesinos claramente conocían la ruta que hacía habitualmente, su carro y sus horarios.

El pequeño artefacto, hecho con profesionalismo, estaba diseñado para matar a su víctima pero causar sólo daños limitados en los alrededores.

Es particularmente parecido a la bomba utilizada en noviembre de 2010 para matar otro científico nuclear, Majid Shahriari.

Ese mismo año, una bomba en una moto mató a un profesor de física y otro artefacto por poco mata al hombre llamado a ser el próximo líder de la Organización de Energía Atómica de Irán.

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“Estrategia de decapitación”

Ataques contra científicos iraníes

Enero de 2012: Mostafa Ahmadi-Roshan, un profesor en la Universidad Técnica de Teherán, murió después de que un motociclista pusiera una bomba en su carro.

Noviembre de 2010: Mahid Shariari, miembro de la facultad de ingeniería nuclear en la Universidad Shahid Beheshti, murió en Teherán por la explosión de una bomba adherida a su carro por un motociclista en Teherán.

Otro científico, Fereydoon Abbasi Davani -el próximo líder de la Organización de Energía Atómica de Irán- fue herido en un ataque diferente.

Enero de 2010: Massoud Ali Mohammadi, un profesor de física, murió cuando un motociclista cargado con explosivos estalló cerca de su carro.

Mostafa Ahmadi-Roshan era profesor universitario y supervisor jefe en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz.

En un país tan reservado como Irán, es difícil determinar qué efecto puede tener su muerte -si la tiene- en el programa nuclear, que los expertos en Occidente creen que pudo haber sobrepasado muchos de los obstáculos necesarios para fabricar una bomba.

“Es posible imaginar que podría tener un impacto para retrasar el programa”, dice Mark Fitzpatrick, un experto sobre proliferación nuclear, en el Instituto Internacional para los Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés), en Londres.

“Hay unas cuantas áreas técnicas clave que Irán todavía no domina…así que una estrategia de decapitación es una medida efectiva para retrasar el proceso. Pero puede ser que Irán esté más allá de ese punto”.

Entonces, ¿quién está detrás de esta guerra no declarada?

Nadie está levantando la mano, pero Israel no ha dejado de alegrarse de cualquier contratiempo al programa nuclear de Irán, que cree que podría convertirse en una amenaza a su existencia.

En el pasado, sus funcionarios han negado cualquier participación en los ataques o se han negado a comentar. Pero se cree que la agencia de inteligencia de Israel en el exterior, la Mosad, tiene una de las mejores redes de informantes y operarios en Medio Oriente.

En 2011, un iraní confesó que había sido reclutado por la Mosad para asesinar a un científico, aunque las confesiones forzadas son un lugar común en Irán.

Se cree que el virus informático Stuxnet, introducido furtivamente en el programa nuclear de Irán en 2009 y que generó daños temporales en sus centrifugadores, es obra de expertos cibernéticos de Estados Unidos, de Israel y posiblemente de Reino Unido.

¿Retaliación?

Ahmadinejad

El presidente de Irán insiste en que el programa nuclear iraní tiene fines pacíficos.

Hasta ahora, Irán no ha respondido a estos ataques, aparte de condenarlos a viva voz. Además, insiste en que continuará con su programa nuclear.

Pero esta última muerte podría ser la gota que rebosó la copa y causar que la poderosa agencia de inteligencia de Irán, Etilaat, y la fuerza de élite Quds de los Guardias Revolucionarios lleven a cabo algunos ataques en el exterior.

Si quisieran tomar represalias contra Estados Unidos definitivamente tienen suficientes operarios en Irak y Afganistán para hacerles difícil la vida a los estadounidenses allá.

Atacar a científicos nucleares israelíes sería más difícil: se dice que están bien protegidos y la inteligencia israelí se ha estado preparando para algún tipo de reacción iraní.

Richard Dalton, el embajador de Reino Unido en Irán entre 2002 y 2006 y ahora un miembro de la casa de estudios británica Chatham House, cree que la campaña no declarada contra los científicos nucleares de Irán está entrando a una fase peligrosa.

“El próximo paso es que Irán responda ojo por ojo”, dice Dalton.

“Si un estado está detrás de esto, entonces esto es terrorismo internacional de estado y está buscando una respuesta. Parece un nuevo giro que llevará a que se pague con la misma moneda”.

Publicado en BBC: La campaña no declarada contra Irán

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