Puerto Rico y el colonialismo en el Siglo XXI

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Por Julio A. Muriente Pérez, Ph D.Catedrático Universidad de Puerto Rico

Copresidente Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

el deber de todo colonizado es preciso: en el suelo nacional, minar el edificio colonialista y sostener de modo positivo las luchas de los pueblos colonizados…

la conciencia nacional es la forma más elaborada de la cultura…la lucha organizada y consciente emprendida por un pueblo colonizado para establecer la soberanía de la nación constituye la manifestación más plenamente cultural que existe.

Frantz Fanon, pensador y luchador anticolonialista

 

No hay nada más precioso que la independencia y la libertad.

Ho Chi Minh, luchador anticolonialista, presidente y fundador de la República Socialista de Vietnam

 

Los puertorriqueños constituimos una nación. No somos nación por ficción jurídica ni por “fiat” legislativo de nadie. Lo somos porque en el curso de más de cinco siglos se ha plasmado esa nación en sus aspectos fundamentales: histórico, étnico, lingüístico, cultural, geográfico, político y económico. Esa plasmación se ha dado, a pesar de la sofocación persistente de los poderes soberanos de este pueblo por parte de dos imperios sucesivos en el curso de esos quinientos años. 0

Juan Mari Brás, dirigente independentista puertorriqueño

 

Introducción

Puerto Rico es una nación caribeña y latinoamericana que ha estado sometida a la dominación colonial por más de cinco siglos. Es la menor de las Antillas Mayores, con una extensión aproximada de nueve mil kilómetros cuadrados, ubicada geoestratégicamente al este de República Dominicana y relativamente cerca de Venezuela, Cuba y Panamá. Su población asciende a ocho millones de habitantes, de los cuales—caso singular—poco más de la mitad ha emigrado a Estados Unidos, sobre todo durante las pasadas seis décadas.1 Su vernáculo es el español, aunque la lengua inglesa ha sido utilizada obsesivamente como instrumento de asimilación y penetración ideológico-cultural, desde la invasión militar hace más de un siglo.

Los conquistadores españoles iniciaron la conquista y colonización de esta isla antillana en el año 1493. Cuatrocientos cinco años después—exactamente el 25 de julio de 1898—Puerto Rico fue tomado como botín de guerra por las fuerzas armadas de Estados Unidos, en el marco de la Guerra Hispano-cubano-americana. Al darse esta segunda conquista, ya en Puerto Rico había una nacionalidad constituida, con una historia propia, una trayectoria política y social, un desarrollo cultural, literario y artístico distintivo y una experiencia de lucha por la independencia que, si bien no tuvo los resultados esperados, sentó las bases de la nación puertorriqueña en el sentido esencial de la palabra.

¿Una nación sometida a la dominación colonial, he dicho? ¿Colonias en pleno siglo veintiuno? ¿No es el colonialismo cosa del pasado, trascendido en Nuestra América y el mundo?

Antes de considerar en detalle el caso particular de Puerto Rico, es preciso hacer alguna reflexión sobre la dominación colonial a las alturas del siglo en que vivimos. Sobre todo porque no se trata de un caso aislado y único sino, como veremos a continuación, de un problema mayor.

Sigue habiendo colonias en el siglo XXI

Hablar o escribir sobre el colonialismo en este momento histórico podría parecer anacrónico y hasta impertinente. Para muchos el tema es cosa del pasado, que en todo caso mueve a la nostalgia y quizá a algún acto patriótico ante la estatua ecuestre de algún padre de la patria—que madres de la patria pareciera que nunca las hubo—; pero nada más. Esto, con mayor razón, ahora que se han ido cumpliendo dos siglos del inicio de la lucha de independencia en diversos países latinoamericanos; y a más de doscientos años de que Haití—sí, Haití—se convirtiera en la primera república de América Latina y el Caribe, el primero de enero de 1804, al levantarse en armas contra la naciente república francesa en 1791 y derrotar finalmente a las tropas napoleónicas más de una década después.

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