La política de género franquista.

Comparte este artículo:

El Régimen realizó una construcción y negociación del modelo ideal de mujer, creó un modelo cristiano-católico de género en el que la mujer debía ser una persona austera, púdica, pasiva y servicial. La vida de la mujer estaba orientada al matrimonio, donde el noviazgo era un ensayo para éste, y a la maternidad.

El “Nuevo Estado” hizo una política de género, construyó asimetrías entre hombres y mujeres mediante estatutos simbólicos. Ya desde la guerra, en 1938 se establece el Fuero del Trabajo (copiado de la Carte del lavoro de Mussolini), indicando para las mujeres que “el estado libertará a la mujer casada del taller y de la fábrica”; en cambio, más adelante la sociedad de consumo provocaría el recurrir a la mano de obra femenina, ya que resultaba ventajosamente más barata. Lo cierto es, que todavía a finales de 1975 las mujeres no eran iguales que los hombres, aún ellas seguirían en desventajas frente al mercado laboral como por ejemplo acceder a algunos empleos públicos. Si estaban casadas y el régimen económico del matrimonio era de sociedad de gananciales, los salarios de ambos eran bienes gananciales cuya administración, hasta 1981, perteneció al marido.

En aquel Estado fascista y “necesariamente católico”, “las admirables madres españolas” eran las conservadoras del “espíritu hispánico”. Se crearon los “Estudios femeninos y del hogar” para “encauzar la corriente de estudiantas, apartándolas de la pedantería feminista de Bachilleras y universitarias”(J.PEMARTÍN, Qué es “lo nuevo”, 1940). Según Pilar Primo de Rivera, la mujer podría ser un “árido producto intelectual” y eso había que impedirlo.

También podemos ver como durante los primeros años del franquismo, se consideraba que el cine era inmoral, estar en la playa sin abornoz era inmoral, etc, cualquier diversión para la mujer pecaba de ser inmoral. A finales de los ’50, los manuales de divulgación sobre los comportamientos de al mujer se siguen publicando, pero desde varias fuentes se empiezan a elaborar respuestas.

Los derechos de la mujer que trabaja y las respectivas reformas en los códigos empiezan a coger fuerza en los ’60, aunque de forma muy gradual y bajo el impulso de asociaciones de mujeres juristas y organizaciones católicas. Aún así, la estructura del estado franquista permaneció prácticamente intacta hasta la muerte del dictador.

Comparte este artículo: