Mujer y literatura durante la dictadura.

Comparte este artículo:

 

Algunas de las escritoras de la época franquista podríamos considerarlas como pertenecientes a un sector de “rebeldes”. Ellas cuestionan la realidad que vive la mujer bajo el Régimen e intentan que salga de aquel ostracismo.


Una de las variantes es la biografía novelada, como Doña Jimena Díaz de Vivar, gran señora de todos los deberes (1960), publicado por María Teresa León, la cual se sentía intimamente ligada a la ciudad de Burgos y que durante su estancia en Madrid ejerció el cargo de secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas en plena guerra, además de coofundar El Mono Azul.

Otras escritoras sufrieron prisión por expresarse contra el Régimen, algunas de ellas militantes feministas, como Soledad Real, comunista que sufrió condena en, entre otras cárcles, Ventas y que una vez en libertad y establecida en Madrid continuó su lucha.

En los años ’50 algunas mujeres poetas se incorporaron a la vida cultural adoptando una posición crítica como la de la madrileña Gloria Fuertes, quien organizó la primera biblioteca Infantil Ambulante para poder llegar hasta los pueblos pequeños.

Se publicaron grandes novelas entre 1940 y 1960 de mujeres de la generación de las rebeldes, que, sin hacer mucho ruido, esos libros pretendían aproximarse al dolor que se escondía en aquellas almas femeninas de la época franquista. Un buen ejemplo es la obra Entre visillos (1958) de la salmantina Carmen Martín Gaite.

Comparte este artículo: