Brujas , sabias perseguidas.

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Durante la época de la Edad Media, no sólo se reprimió a los y las campesinas durante la revuelta comunera como vimos anteriormente. A través de la Inquisición, implantada en Castilla sobre el 1480 por los Reyes Católicos, y la famosa “caza de brujas” se desató una campaña de terror desencadenada por las clases dominantes contra la población campesina, en su mayoría mujeres

La acusación de brujería abarcó un sin fin de delitos, desde la subversión política y la herejía religiosa, hasta la inmoralidad y la blasfemia. La bruja, adoradora del diablo, era una conspiradora que quería derribar el mundo, el orden social establecido por Dios.

Pero hay varias acusaciones que se repiten a lo largo de toda la persecución de las brujas. Ante todo, se les acusaba de todo tipo de crímenes sexuales contra los hombres, es decir, se les acusaba de poseer una sexualidad femenina. Esto demuestra que la Iglesia era misógina por principios, llegando a afirmar que “…Si una mujer piensa sola, tendrá malos pensamientos….” Y “….Toda magia tiene su origen en la lujuria, que en las mujeres en insaciable..Para satisfacer su lujuria, copulan con demonios..Queda suficientemente claro que no es de extrañar que la herejía de la brujería contamine a mayor número de mujeres que de hombres..y alabado sea el Altísimo por haber preservado hasta el momento al sexo masculino de tan espantoso delito….”
Al considerar a las mujeres moral e intelectualmente inferiores a los hombres, se les suponía mas proclives a las tentaciones diabólicas. Asociaba a la mujer con el sexo y condenaba todo placer sexual, considerando que este provenía del demonio.

Otra acusación era la de estar organizadas, debido a la realización de akelares. En efecto, las mujeres se reunían, pero en estas reuniones lo que hacían era intercambiar conocimientos sobre el cultivo de hierbas medicinales y sus aplicaciones.

Las mujeres siempre han sido sanadoras. Ellas fueron las primeras médicas de la historia occidental. Sabían practicar abortos, creaban medios anticonceptivos como “preservativos” con tripas de cordero y cuerdas y actuaron como enfermeras y consejeras. Fueron las primeras farmacólogas con sus cultivos de hierbas medicinales, cuyos secretos se transmitían unas a otras. También fueron comadronas, que iban de casa en casa y de pueblo a pueblo. Durante siglos, fueron médicas sin título, excluidas de los libros y de la Ciencia oficial, transmitiendo sus experiencias de madres a hijas, de vecinas a vecinas. El pueblo les llamaba “mujeres sabias”, aunque para las autoridades solo fueran brujas y charlatanas.

La mayor parte de las mujeres condenadas a morir en la hoguera eran simplemente sanadoras no profesionales al servicio de los campesinos.

Las brujas sanadoras eran a menudo la única asistencia que recibía el pueblo, falto de medios para acceder a los médicos dadas sus miserables condiciones de vida.

La propia Iglesia, al lado de las clases dominantes, contribuyó muy poco a mitigar estos sufrimientos ya que los domingos después de misa, multitudes de enfermos se acercaban implorando socorro, pero solo recibían estas palabras…. Has pecado y ahora sufres el castigo de Dios…debes darle gracias pues así disminuyen los tormentos que te esperan en la vida venidera….sé paciente, sufre y muere…¿acaso no tiene ya la Iglesia oraciones para los difuntos?

Así pues, la Iglesia sacaba el dogma de que todo lo que ocurre en este mundo es banal y efímero, para los pobres, y no aceptaba la actividad de las mujeres como sanadoras del pueblo, pero no se oponía a que los ricos recibiesen atención médica. Las “mujeres sabias”, tenían multitud de remedios experimentados por ellas mismas durante años. Muchos preparados de hierbas curativas continúan utilizándose hoy día en la farmacología moderna. Las brujas eran personas empíricas, creían mas en sus sentidos, en la investigación, en la experimentación, que la fe y las doctrinas. Confiaban en su capacidad para actuar sobre las enfermedades y los embarazos.

Por todo ello podemos decir que las brujas o mujeres sabias, que eran mujeres campesinas, representaban una amenaza política, social, religiosa y sexual, tanto para la Iglesia como para el Poder Político, ya que daban soluciones al pueblo enfermo y controlaban su vida, lo que les hacía independientes de la calase dominante.

Además, en algunas regiones, la brujería fue la expresión de una rebelión campesina encabezada por mujeres.

Así, acusando a las campesinas de adoradoras del diablo, las clases dominantes, tanto políticas como religiosas, juzgaron y quemaron a mujeres de todas las edades: jóvenes, ancianas y niñas.

En los pueblos de Castilla, varias vecinas fueron acusadas y condenadas por maleficios y sortilegios, algunas veces por hechicerías.

Barahona, en Soria, fue considerada durante mucho tiempo un foco de brujería. Testigo de ello es el Mojón-Confesionario de las Brujas, una roca atravesada por un agujero y en cuya parte superior hay una cruz grabada. Supuestamente, las brujas metían la cabeza en el agujero para confesarse. Actualmente se encuentra en su ubicación original convenientemente señalizada.

Los Pozos Airones, también identificados con la brujería, son unos agujeros en la tierra capaces de tragar grandes cantidades de agua, por lo que todas las acequias de la zona van a dar a este lugar, que utilizan como sumidero.

Cuenta la leyenda que los descritos agujeros eran hechos por las brujas golpeando repetidamente la tierra con el culo. Varios acontecimientos dan fe que la tradición brujesca en Barahona no es una simple leyenda, ya que la localidad está recogida por la Inquisición en 1527 como un foco de brujería y aquelarres.

En la laguna de Cernégula (Burgos) se dice que se reunían las brujas de Castilla.

En 1644, en Miraflores de la Sierra (Madrid) se detuvo a varias mujeres acusadas de brujería que fueron procesadas, entre ellas dos ancianas de 60 y 74 años de edad.

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